Regla 1
¿Por qué a la gente NO le interesa comprar tus productos?
Responder esta pregunta con todas las alternativas que aparezcan permite crear un relato coherente, creíble para uno mismo, primero, y luego llegar a tu audiencia / clientes potenciales.

Regla 2
¿Por qué cuesta tanto delinear una historia que contar si creo tener un buen producto asociable a la historia?
Las historias no se arman con una serie de cualidades y calificativos – que pueden ser difíciles de creer -. Las historias se revelan desde la crisis.

Regla 3
¿Cómo, entonces, puedo crear una historia que cautive la atención y que me permita comunicar lo que quiero?
Una buena idea, que es fuente de la historia, se articula desde un problema: cuando exploras la complejidad de un problema y creas una línea de resolución, la historia nace.

Regla 4
¿Es bueno usar la tecnología para darle un soporte a una historia y hacerla más atractiva?
Las historias no son tecnológicas (a no ser que hablen de ciencia ficción). Una historia funciona sola, pero puede potenciarse si se usa la tecnología adecuada para difundirla o ponerla al servicio del usuario. Vender una historia porque usa un soporte tecnológico de moda que está impactando en el mundo no es garantía de éxito. A veces lo no tan “hip” funciona perfecto.

Regla 5
Ok, tengo ya una buena idea para contar. ¿Con qué puedo trabajar para desarrollarla?
Hay que jugar con las ideas para desarrollar la historia. Hay técnicas sencillas como hacer mapas mentales (para los más estructurados) o hacer fragmentos de historias con una selección de conceptos visuales, o bien jugar con asociaciones libres desde un punto a otro, etc. Luego aparecerá el punto de inflexión y la historia se revela.

Regla 6
¿Cómo vinculo los fragmentos de una historia a un producto que, tal vez, no tienen una relación directa previa?
Como dijimos en la regla 1, por mucho que la anécdota que cuenta la historia no tenga que ver estrechamente con el producto, sí tiene que estar relacionada a un plano que haga “click” en el auditor / lector, como un concepto “volado”, una situación emocional, una resolución práctica, un chiste asociado (y ojala con estilo), etc… Acá se logra el vínculo creativo entre historia y producto (reglas 2 y 3)

Regla 7
¿Todos los productos y marcas -grandes y chicas-, deben siempre contar una historia para preciarse como tal?
Es muy relativo que eso ocurra en 100%, no obstante, un producto no resalta per se: solo vive en la mente de las personas cuando vive por su cuenta en su propio mundo, nos guste o no, y aparezca asociado a un simple relato de la vida cotidiana o a las narrativas mitológicas ancestrales.
En esencia: arquetipos, viajes, creencias y emociones nutren una buena historia